miércoles, 11 de julio de 2007

New York


Hace exactamente dos días que he llegado a Nueva York y vaya que es grande. He caminado sorprendido por la gran manzana: Manhattan, Brooklyn, Queens, Central Park; verdaderamente lugares fantásticos. Al caminar frente del Empire State, Sinatra comenzó a cantarme al oído, “New York, New York”. ¿Qué decir cuando se camina por Time Square? Donde obligadamente tuve que detenerme por un café. Wall Street es obsesivamente comercial, obsesivamente blanco y obsesivamente enorme; y la experiencia visual del “Moma” el cual impacta desde el exterior con esa arquitectura postmodernista. A eso de las ocho de la noche, y cantando bajo la lluvia en el puente de Brooklyn; me surgió ese cosquilleo que lo lleva a uno a hacer cosas. Tomé un taxi amarillo fantástico, que era conducido por un hombre negro “negro” (de ese negro obscuro que uno no ha visto nunca en su vida; porque es muy diferente ver a una persona de color en t.v. que verla en la vida real; solo cuando están frente a ti, sabes lo que es el negro, y no es que sea yo racista, pero enserio; eso impresiona) “Bronx Please”; no podía faltar a una cita de Jazz con un Martini, en aquel lugar donde todo comenzó. Que Jazz señores; uno no puede ni respirar de la emoción que produce aquellos disconformes sonidos que se perciben no con los oídos; sino con el alma misma. Aquello era una verdadera “Big Band” y un verdadero Martini. ¿Qué mas podría yo pedir aquella noche? Un cigarrillo tal vez, unos ojos brillantes… unos ojos tornasol; y allí estaban esperándome, en verdad “New York” lo tenía todo, completamente todo; pues aquella bella figura al otro lado del salón, completaba mis expectativas. Labios rojos, muy rojos y suaves muy suaves; al menos eso quise pensar; era verdaderamente una mujer muy hermosa, si muy hermosa y acompañada. No iba a acercarme, eso ni pensarlo; no con mi Ingles deficiente, mi capital limitado y mi cara de… Para cuando terminé de pensármelo, ya no estaba. Ella y su grupo de amigas ya habían salido del lugar, y yo… yo aun no sabia que hacer. Pasó la noche, tome unos tragos más, fume unos cigarros más, y me recrimine las siguientes dos horas por dejar que pasara la oportunidad. –Necesito un café- me dije tenso; así que salí rápidamente y corrí; una dos tres cuatro cuadras… ¿manzanas? “¿Apples?” ¡bah!, que cosas estás pensando, “Starbucks” “a coffe please” “thanks” me siento, saco un libro, leo, tomo un sorbo de café; esta caliente, soplo un poco y bebo un poco más; me gusta sin azúcar; miro al frente: una, dos, ¡tres! Chicas; y la de los ojos tornasol que me mira sonriendo y yo… que sonrío.
El resto de la noche es de esas noches Neoyorkinas, con vino blanco, velas y estrellas; todo bajo la luz de la luna, en una hermosa velada, de un otoño cansado que termina mañana; mientras yo sonrío con una chica coqueta que tal vez no vuelva a ver jamás.
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*Nota: Yo nunca he visitado NY, pero después de esto definitivamente me muero de ganas por ir.

10 comentarios:

Alucard dijo...

Ah! un excelente relato, en una ciudad que es un mosaico inmenso de posibilidades, de un buen Jazz, acompañado de un buen trago mientras el humo del cigarrillo, crea una cortina entre aquella mujer y su sonriente desconocido.

Roberto dijo...

Nueva York, ¡oh lugar! ¡Cuántas ganas tengo de regresar a vivir allí, donde mi infancia fue real!

Anónimo dijo...

Jajaja niño, yo que tú cuidaba ese tipo de comentarios jajaja no vaya a caer en manos equivocadas o celosas!!!

NY...nunca he ido tampoco, pero sería interesante también desde otros aspectos: The Metropolitan Museum, El Zoo, las galerías de arte...pero me da la impresión que sería mejor en Diciembre.
Juels

Nosotras mismas dijo...

Todavía no he estado en Nueva York, pero ya quiero volver :)

Literófilo dijo...

Gracias sos un escritor con infulas literarias muy muy profundas hombre, y si NEW YORK hasta parece no ser gringo ¿no? Te abro la invitacion a mis textos.

--Staurofila-- dijo...

Muero por ir a Nueva York en diciembre... con sus calles nevadas y sus explanadas de heilo...

Jaime Alberto Tovar dijo...

La ciudad que nunca duerme, el bullicio siempre tiene algo que ofrecer, pero eso si, Rockefeller center en invierno es algo digno de verse.

Bibi dijo...

Bonita forma de ir de vacaciones, muchas veces no se nesecita más que la imaginación para pasar un buen rato, acabo de regresar de Europa, es un lugar maravilloso, la gente, los edificios, la cultura todo es exquisitamente perfecto! Saludos

snakearian dijo...

excelente viaje....
saludos

Imagíname dijo...

Aaaah, cuando leí el ultimo parrafo tire a la basura la lista de las cosas que te iba a encargar...jaja ¡saludos compadre!