martes, 27 de agosto de 2013

En este asunto del amor...




En este asunto del amor, que a veces,
uno quisiera
que no acabara nunca de empezar,
parece que alguien dice:
“¿Dios es eternamente joven?”

Es tanta la alegría, que uno ignora
catástrofes y duelos.
Usted dice que sí a toda
la enorme y tan humana tontería.
Sólo hay un pensamiento,
sólo una idea sola
que es multitud, y uno quisiera
leerlo todo con los ojos cerrados
y no tener noticias de uno mismo,
ni recuerdos de nada ni de nadie;
un ágape de luces
a través de las horas inmortales.

Yo había puesto
encima de mi pecho,
un pequeño letrero que decía:
“Cerrado por demolición”.

Y aquí me tiene usted pintando las paredes,
abriendo las ventanas,
adornando la mesa con la flor amarilla
con que paga el otoño sus encantos.

Nadie te dijo, amor, que yo existía.
El amor es silvestre,
uno lo encuentra en todas partes;
en los días sin cielo,
en las tierras sin flores,
lo mismo en la mañana que en la tarde.



Carlos Pellicer

lunes, 9 de abril de 2012

Cosas indispensables...



¿Cuándo me olvidé que el único sentido de la vida es vivirla intensamente? ¿Cuándo me olvidé que no tiene sentido amar cuando no se ama fuerte? ¿Cuándo me olvidé de ser yo?





lunes, 19 de marzo de 2012

Suspenso...



Hay secretos inconfesables, como los puntos suspensivos que guardan el más agudo de los silencios. Somos palabras al margen de nuestras emociones, somos un significado infinito atrapado entre paréntesis, entre corchetes, entre comillas. No somos nada, sólo significados, secuencias vacías de letras. Sólo en la comunión de nuestros cuerpos logramos dejar de ser efímeros, vacíos, corruptibles.

Es en el encuentro de nuestras miradas, de nuestras manos, de nuestros labios, donde se esconden los significados prohibidos.

Estoy de regreso

Hace unos años decidí dejar a un lado una parte de mi vida, una parte importante; una parte que me hacía ser yo, en el sentido más propio del yo. Una parte que me constituía totalmente. Hace unos años, perdí la magia, la chispa... por no decir que me perdí a mi...

Hoy quiero recuperar esa parte, la necesito para vivir, para sentir, para morir a cada paso y seguir respirando...

Hace unos años olvidé cómo se vive al límite... pero estoy de regreso. 







Aquí me quedé... desde aquí voy a empezar.

jueves, 3 de febrero de 2011

Denuncia


"Todo mundo tiene algo que prefiere no cuestionarse, esa gente que se miente a sí misma, para permanecer en la comodidad de la ignorancia, esa gente que gusta de la vida fácil, no la persigue la duda ni el frenesí. 

A esa gente que cree que nadie ve sus secretos; yo los veo, puedo verlos sumidos en la misericordia de sus miedos, de sus ausencias propias, de sus sinsabores. 

A esa gente que prefiere no saber, yo la denuncio. A todos ustedes zombies y a su pacífica inconsciencia, la vida no es para ustedes."


(Fragmento de "Crónicas de un fin del mundo")

martes, 30 de noviembre de 2010

Antagonistas


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Porque tienes los labios de frutas, y tu piel me dice en silencio lo que tus caricias me gritan. Me gusta que me toques, porque me siento tuyo; y que me veas, porque me siento tuyo; y que me ames porque que soy tuyo. Me gusta cuando lo dices y cuando lo lloras, porque tus lágrimas no te dejan mentir. Me gusta que seas sincera, y que no me dejes manipularte, y la limpieza de tus palabras; la sobriedad de tus actos, como si en tu pequeña locura escondieras la cordura exacta. Me gustan los días contigo, aunque sean pocos y distanciosos, y nunca sean suficientes, porque en la cadencia se encuentra la necesidad de nuestros encuentros. Me gusta, más que te enamoraras que me enamoraras; aun en nuestros defectos y diferencias. La palabra antagonismo suena con un tono suculento.
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lunes, 1 de noviembre de 2010

Te vi desaparecer



Te vi caer, deshacerte, traicionarte. Te vi vencida por tus fantasmas, tus temores propios, abrazada por el reflejo del desprecio. Te vi opaca después de verte tornasol; ausente de ti y de lo que fuiste, te vi y me di cuenta que tú ya no eras tú...



al menos no la tú que recuerdo.
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viernes, 3 de septiembre de 2010

La realidad no basta

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Hay días que son diferentes, no se explicar cómo son, pero son diferentes. Hoy por la tarde cuando salí de trabajar comenzó a llover. Era esa hora mítica en que el cielo está medio obscuro, medio rojo... medio vivo; la hora en que los pájaros se vuelven locos y los autos cantan y la gente grita y corre y sale de trabajar y el mundo es un caos. 
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Creo que no escribo tan bien como creía; creo que debo escribir más. 
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Había tomado un par de tragos y quería un cigarro. Me introduje en el mundo de las gotas y los autos; caminando sobre asfaltos mojados, pensamientos confusos y semáforos en rojo. Un taxi apareció frente a mi y me detuve... entonces por un momento sólo fui yo. En medio de la calle parado, con el pelo empapado, con el saco empapado y con los pies en un charco; y miles de sonidos diversos y dispersos bombardeándome, la totalidad envolvente. Me detuve sólo para escuchar la ciudad, para entender a qué suena el mundo... y era perfecto. Sentí la inmensidad sobre mí, la infinitud apuntándome, señalándome con su dedo descomunal. Me sentí extasiado, sofocado... vivo.

Entonces el taxi tocó la bocina y como si hubiese caído de un décimo piso, tuve un golpe de irrealidad, de subjetivismo puro. Me moví de nuevo, fui a la tienda y compré dos cigarros: uno me lo fumé mientras me abandonaba nuevamente a mis sensaciones, en esa especie de rapto voluntario, de secuestro metafísico. 

Al otro cigarro le escribí la fecha y lo guardé, lo guardé como el recuerdo del día que descubrí la forma de inmiscuirme en el mundo, el día que descubrí que la realidad no basta.
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