domingo, 11 de marzo de 2007

Mi ángel esta roto.



Hace unos días vi a un ángel caer del décimo piso de una torre… quedé impactado; pero la gente que me rodeaba ni siquiera se inmuto ante tan impresionante acontecimiento. Unos días después, mientras caminaba distraído por la ciudad, vi a uno más tirarse del campanario de una iglesia, su sangre de cialum se escurría por la alcantarilla, la fina cabellera yacía en el asfalto y su cuerpo quebrado había quedado esparcido por la banqueta.

Después de eso, comencé a ver a muchos más caer, morir. Los ángeles estaban cometiendo suicidio. Algo no estaba bien. Me pregunte por mi ángel… mi ángel de la guarda, ¿qué seria de el? Tal vez estaría en la misma situación, ¿una depresión se habría apoderado de su ser? O tal vez estaría trabajando para que todo funcionara correctamente en mi vida; aunque… mi vida, no funcionaba del todo bien aquellos días; sufría un terrible mal de amor, mis notas habían bajado mucho; asi que supuse que mi ángel había experimentado el mismo destino; aun asi saque mi celular y le marqué, quedamos de vernos en una cafetería que acostumbrábamos visitar, la cafetería donde nos conocimos.

El viernes siguiente llegue con cinco minutos de retraso, mi ángel estaba nervioso, sudaba copiosamente, las manos le temblaban. Me asome a mirar sus alas traslucidas; una estaba rota… mi ángel estaba roto. Comenzamos a platicar, y me lo contó todo:

- Ya no podemos hacer nada por salvarlos, es imposible luchar contra la inconciencia de la humanidad, algunos han sucumbido a la presión, y la desesperación los ha llevado a caer, otros tantos comienzan a ir al psicoanalista, pero no hay mucho que hacer, no pueden más; el resto, los que aun no perdemos la esperanza seguimos luchando, seguimos acompañándolos a todos lados, seguimos intentando salvarlos.

Por eso se ha roto su ala; todo ha sido mi culpa, he olvidado las cosas principales y le he dejado todo el trabajo a él.

Esta mañana tomé una decisión, voy a quitarme la vida, voy a quitarle un peso de encima a esos seres celestiales que se preocupan tanto por nosotros. Al despertar tal vez cometa unos cuantos pecados: gula, lujuria y colgare una soga en mi cuello en algún hotel de paso, después dejare que Dios o el Demonio se disputen mi alma.

El plan fue seguido a la perfección; tome todo mi dinero, y fui al mejor restaurante de la ciudad, desayune hasta no poder mas, pedí unos tragos y una botella de Rioja para el camino:

- si voy a quitarme la vida quiero que sea con estilo

Próxima parada, alguna casa donde pueda comprar los favores de una, dos o tal vez tres mujeres.

Después de haber satisfecho mis deseos carnales, la hora había llegado. Había elegido un hotel de Tlalpan, algo clásico para quitarse la vida con una soga, apresuré a pagar $150 pesos en caja, obtuve mi llave, subí corriendo las escaleras, llegue al cuarto piso y rápidamente abrí la puerta del cuarto 279.

En ese momento, la escena logró que una gota de agua salada saliera de mi ojo derecho. Su cuerpo sin vida, colgaba de una soga, mi soga. Mi ángel se había colgado, la razón no la se, o tal vez no quiera aceptarla, pero aquella imagen de sus alas balanceándose y sus pies que no alcanzaban a tocar el suelo; esa imagen no la olvido, con sus brazos sin fuerza, sus dedos morados, sus ojos inyectados de sangre, sangre brillante, sangre tornasol.

Aquel día no me quite la vida, y no pienso quitármela nunca. Aquel día entendí perfectamente de que se trataba, entendí que mi salvación había costado más que un ala rota.

11 comentarios:

Jaime Alberto Tovar dijo...

Tu tuviste la fortuna de mirar tu ángel, sin embargo, existen miles de personas a las que les vale madres el sacrificio que se dá por ellas y siguen por el camino errado, sin importarles cuantas alas o vidas rompan en el camino.

Kalamardo Jr. dijo...

..y no olvides, que cada vez que nace un contador, un ángel pierde sus alas ToT
esta bueno tu blog!

--Staurofila-- dijo...

Los ángeles no se suicidan... son imortales... así que imagina la carga de una eternidad sabiendo que fracasaron en su trabajo...

--Staurofila-- dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
--Staurofila-- dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Me parece bastante interesante tu historia. Hay ocasiones que un encuentro te marca la vida.

Quizas tu historia me llame la atención porque tiene cierta analogía con el catolicismo.

Gatita Cósmica dijo...

tu historia me recuerda una cancion de u2 que dice Three o'clock in the morning. It's quiet and there's no one around, just the bang and the clatter as an angel runs to ground
y hoy especialmente me siento como que mi ángel está al borde del suicidio emocional (sólo emocional,ya allá arriba dijeron que son inmortales o.O) porque me dice "anda y ve, confía en mí" y nomás no lo pelo u.u
mejor voy a postear en mi blog, hay mucho qué decir...

Alejandra dijo...

Creo que la imagen que presenta esta pequeña historia es muy bonita y puede servirnos para entender varios fenómenos que sufrimos los seres humanos todos los días.
En primer lugar, está la ansiedad que causa la vida diaria, que si bien no es tan alarmante como la depresión, no está muy lejos de serlo, ya que se encuentra tan sólo dos pasos antes de la misma.
En segundo lugar, se encuentra la consecuencia lógica del punto anterior, que es el hecho de que la ansiedad nos encierra en una espiral de la cual parecemos no poder salir: la ansiedad causa más ansiedad y hace que no podamos cumplir con las tareas que tenemos que realizar, lo cual produce angustia que si no es manejada nos lleva a la depresión, de la cual ya no podemos salir sólos.
En tercer punto está el estilo de vida que se lleva en general en las grandes ciudades del mundo, un estilo de vida que implica la superficialidad de todo lo que se hace, piensa y cree. Creemos en los horóscopos, en las noticias, en lo que nos dice Walter Mercado, pero parece que nos negamos rotundamente a creer en algo que de hecho valga la pena; algo que sobrepase nuestras vidas y les dé sentido, que le dé sentido al sufrimiento, a los malos ratos, a los obstáculos que se nos presentan. Nesesitamos creer en algo que nos invite a levantarnos todos los días y luchar en contra de todo este mundo que parece querernos hundir en la superficialidad, en la información sin fondo, en las modas pasajeras.
Me parece que la imagen del ángel colgado es la imagen que podría representar a nuestra época si no hacemos algo al respecto.

Alejandra dijo...

Creo que la imagen que presenta esta pequeña historia es muy bonita y puede servirnos para entender varios fenómenos que sufrimos los seres humanos todos los días.
En primer lugar, está la ansiedad que causa la vida diaria, que si bien no es tan alarmante como la depresión, no está muy lejos de serlo, ya que se encuentra tan sólo dos pasos antes de la misma.
En segundo lugar, se encuentra la consecuencia lógica del punto anterior, que es el hecho de que la ansiedad nos encierra en una espiral de la cual parecemos no poder salir: la ansiedad causa más ansiedad y hace que no podamos cumplir con las tareas que tenemos que realizar, lo cual produce angustia que si no es manejada nos lleva a la depresión, de la cual ya no podemos salir sólos.
En tercer punto está el estilo de vida que se lleva en general en las grandes ciudades del mundo, un estilo de vida que implica la superficialidad de todo lo que se hace, piensa y cree. Creemos en los horóscopos, en las noticias, en lo que nos dice Walter Mercado, pero parece que nos negamos rotundamente a creer en algo que de hecho valga la pena; algo que sobrepase nuestras vidas y les dé sentido, que le dé sentido al sufrimiento, a los malos ratos, a los obstáculos que se nos presentan. Nesesitamos creer en algo que nos invite a levantarnos todos los días y luchar en contra de todo este mundo que parece querernos hundir en la superficialidad, en la información sin fondo, en las modas pasajeras.
Me parece que la imagen del ángel colgado es la imagen que podría representar a nuestra época si no hacemos algo al respecto.

CHRONOS dijo...

Que bueno es encontrar a gente que aun piensa, creí que estaban a punto de extinguirse... pero por suerte quedan unos cuantos.

Les falto nombrar el suicidio de nuestra conciencia, la que normalmente muere por desangramiento; ahí es cuando realmente morimos y No cuando se cierran nuestros ojos para siempre.

Lan dijo...

Creo que un poco de admiracion hacia ti o... tu forma de escribir ha nacido en mi.